Compresión
Comprimir un PDF es reducir su tamaño en disco para que ocupe menos, viaje más rápido por correo y se cargue antes en la web. Buena parte del peso de un PDF suele venir de las imágenes, así que ahí es donde más se gana.
Hay dos maneras de adelgazar un archivo. La compresión sin pérdida reorganiza los datos para ocupar menos sin tirar nada: el documento queda idéntico, solo que mejor empaquetado. La compresión con pérdida, en cambio, sacrifica algo de calidad (sobre todo bajando la resolución o recomprimiendo las fotos) a cambio de recortes de tamaño mucho mayores. La gracia está en encontrar el punto donde el archivo pesa poco pero sigue viéndose bien.
La usas constantemente: para colar un PDF en el límite de tamaño de un formulario web, para que un correo no rebote o para que una descarga no eternice la espera. Si tras comprimir el archivo te queda más grande que el original, sencillamente no compensa y conviene quedarse con el de partida.
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